Nuestra Historia

La historia de nuestro Colegio, el que nace como sueño de un selecto grupo de familias que se interrogan, allá por el año 1997, sobre los problemas y desafíos que plantea el sistema educativo imperante en Chile, y las posibles estrategias para abordarlos. Ante dicha realidad los fundadores fraguan, forjan y concretan la idea del Colegio Baltazar, evocando la leyenda de los tres reyes magos y usando como referente los principios filosóficos de María Montessori.

Entonces comienza a surgir este hermoso proyecto el cual se define como una experiencia abierta, inspirada en las orientaciones fundamentales de las pedagogías activas y participativas, principalmente el currículo personalizado y aportes del enfoque Montessori; este último permite al niño que sea el constructor de un aprendizaje significativo y de calidad, bajo la guía de un equipo pedagógico de alto nivel.

Misión

Contribuir a la formación de niños y niñas en un ambiente de respeto, en el cual, prevalezcan los valores de una libertad responsable, la inquietud por el conocimiento y la participación constructiva en la sociedad, teniendo como premisa fundamental el desarrollo de la autonomía, el interés por aprender, la responsabilidad consigo, con el otro y con el medioambiente natural y social; la búsqueda de la trascendencia, contando para ello con el compromiso activo e informado de los padres y apoderados y con la adhesión a los principios que sustentan el proyecto educativo de todos y cada uno, de los miembros de la comunidad escolar.

Visión

El Proyecto Educativo Colegio Baltazar entrega a los padres y apoderados en Talca un espacio en el cual sus hijos e hijas se forman para una vida enmarcada en la búsqueda del conocimiento, el cultivo de la identidad, de la tolerancia y de la paz, de manera tal que sean capaces de insertarse adecuadamente en un mundo cada vez más globalizado. De esta visión, se desprende la concepción filosófica del establecimiento, la que se entiende como la adscripción a una concepción humanista de la persona. En ella se considera a la persona como un ser destinado a trascender en su potencial humano, cultivando sus talentos, habilidades y aptitudes, como ser dotado de inteligencia y voluntad, capaz de transformar el mundo en que vive, con plena conciencia de la responsabilidad hacia el bien común. En este contexto, toda persona está llamada a hacer su aporte personal y trascendente a la sociedad; a vivir su vida y espiritualidad; a realizarse como individuo y buscar la felicidad según su vocación personal.